Cuatro inviernos

Pensé en los años desde que dejamos de vernos. Me golpeó la palabra. "Años". ¿De verdad ha pasado tanto tiempo? ¿Era yo tan joven? Pero en mi mente es como ayer. Tu cara no ha cambiado, ni tu pelo, ni tu olor. Debes ser tan distinta... pero tu versión de entonces permanece congelada en mi interior. Una imagen viva de nosotros a la que viajo a menudo, de la que nunca logro irme.

Es hora de avanzar, me digo. Ya ha pasado el tiempo. Años. Serás otra. Quizá incluso estés casada. Pero en mi cerebro todo es como era, como pudo haber sido. Tu cuerpo es el mismo, y tu sonrisa, tu calor. Querría dejar esos recuerdos ir, volverse ceniza. Pero no puedo. Tu fantasma me atrapa y me arrastra a la pequeña habitación donde guardo tu memoria, me hace prisionero junto a ella... y no me quiero liberar.

2 comentarios:

  1. En tus últimas palabras reside todo.... y no me quiero liberar.

    Me ha gustado como lo cuentas. Un beso.

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Háblame.